¿A qué se debe el raro orden de los teclados?

Las primeras máquinas de escribir eran incómodas, pero siempre conservaban un el orden alfabético. ¿Por qué cambió esa disposición de las letras?

Cuenta la leyenda que el Qwerty fue creado para disminuir la velocidad de los tipógrafos. Era una necesidad. En los primeros modelos de máquinas de escribir las teclas estaban conectadas a un brazo metálico, que se activaba cuando eran presionadas. Si activabas una y rápidamente presionabas otra cercana antes de que el brazo metálico de la primera volviera a su posición original, terminabas con las teclas bloqueadas.

La búsqueda de una solución a este problema estuvo presente en la mente de los inventores de las máquinas de escribir, entre ellos Christopher Sholes. Nacido en Pensilvania en 1819, fue reconocido como integrante del equipo que inventaría uno de los modelos comerciales de máquina de escribir más conocidos.

Su aventura con las máquinas comenzó en 1867, cuando leyó un artículo donde describían el Pterotipo, un prototipo de máquina de escribir inventado por John Pratt.

El artículo decretaba la muerte inminente de la pluma, esa “difícil e insatisfactoria” herramienta que sería sustituida en breve por el placer de “tocar el piano literario”.

Sholes se inspiró en esta idea y se asoció con Samuel Willard Soulé, para crear una máquina cuyo teclado contaba con dos filas con letras de marfil y de ébano, muy parecido a un piano.

En los años siguientes el proyecto atrajo a otras personas, como Carlos Gidden, el relojero Matthias Schwalbach y el empresario James Densmore.

En 1868 la primera máquina de escribir fue enviada al Porter’s Telegraph College, en Chicago. Desafortunadamente no la utilizaron mucho, debido a que el teclado no contenía números, lo cual era indispensable para la transcripción del código Morse. Sholes le agregó números, pero el problema de bloqueo de teclas continuaba.

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